El canto del pajarillo
roza el cristal de la ventana
le sonrío
es la debilidad que a veces renace
cualquier día inesperado
e impide que la respiración sea ligera.
El canto del pajarillo
roza el cristal de la ventana
le sonrío
es la debilidad que a veces renace
cualquier día inesperado
e impide que la respiración sea ligera.
Nos regalaron un bellísimo planeta
para que jugásemos entre azules y verdes
o con un arco iris de juguete
o con un sol brillante y una misteriosa luna
nos regalaron muchísimos hermanos y hermanas
de diferentes razas y estilos
como una baraja de cartas de la familia china tirolesa o bantú
cada gota de existencia del planeta es un milagro
para qué queremos tecnologías disparatadas
inteligencias artificiales o extraterrestres
por qué hemos asimilado y aprendido a destruir
la inmensa bola azul suspendida en el universo
para nuestro recreo y esparcimiento.
Partículas de los rayos de sol
un amanecer pasea un soplo de nuevo aire
colores y distintivos del cielo siempre novedosos
una suave ducha y unas tazas de café
y todo se diluye simplifica desdibuja
reposa fluye como si fuera infinito
El azar ofrenda la alegría de un nuevo día.
Debajo de la sombrilla de la terraza, el día brillante, me estaba tomando mi fresco Ayran. Un golpe sonó a mi izquierda pero no pude determinar de qué lugar exacto de los jardines provenía y al cabo de un rato de mirar, vi en un techo más bajo y un tanto lejano, algo así como un montón de harapos blancos. Me sentía inquieta y decidí llamar al conserje antes de que se hiciera más tarde porque parecía un ser vivo. Llegó y se lo enseñé desde la terraza, me dijo que iba a ir a casa del vecino para avisarle y que me llamaría desde allí. Al cabo de unas horas, me asomé de nuevo a la terraza y ya no estaba. Recibí un mensaje diciendo que era un avestruz blanco de una granja en el bosque cercano que chocó contra ese techo bajo. Me resultó increíble, hubiera sido más plausible que hubiesen aparecido dos señores trajeados de negro y se hubiesen llevado al ángel blanco.
Se deslizan al ritmo de un péndulo
de las finas ramas de los manzanos
Ojalá sea ya el adiós al invierno
camino paseando envuelta en débiles rayos de sol
La tristeza se diluyó en charcos de agua nieve.
El canto del pajarillo roza el cristal de la ventana le sonrío es la debilidad que a veces renace cualquier día inesperado e impide que la...